“Nos importa que se entienda que el arte no sólo necesita artistas, sino que haya personas que le den el peso que merece”: entrevista a Alejandra Delgado

 

Alejandra Delgado es periodista cultural, directora de La Juguera Magazine y de la Escuela de Crítica de Valparaíso. Lleva 12 años trabajando en el mundo cultural de Valparaíso, con una trayectoria que la ha llevado desde los contenidos y las comunicaciones, a la gestión y la reflexión.

En un medio precarizado y con un medio de comunicación autogestionado, tiene su visión armada sobre los espacios de crítica y las cuotas de género que aún siguen escaseando.

Ad portas de la tercera edición de la Escuela de Crítica de Valparaíso con el Parque Cultural, conversamos con ella.

Por: Val Rudolphy

-Quisiera saber, en tus palabras, ¿cómo describes la Importancia de abrir espacios de crítica, tales como la Escuela de Crítica de Valparaíso?

-Esta ciudad es compleja y riquísima a la vez. Ha sido golpeada constantemente, y siempre está cambiando, lo que es una oportunidad en términos creativos. Para quienes generan obras y creación, y quienes trabajamos en el espacio cultural, involucra tener una condición de permanente autogestión. Y eso no es menor.

Esta Escuela está dedicada a generar nuevos críticos abiertos, para que estas creaciones se acerquen a las audiencias, con foco sobre los proyectos que se generan desde Valparaíso.

El 2020 la modalidad virtual nos tocó abrir las fronteras, con más de 700 alumnos postulantes, y esto también nos permite posicionar Valparaíso.

Nos importa que se entienda que el arte no sólo necesita artistas, sino que haya personas que le den el peso que merece. Que hayan personas en un diálogo lo que permite la crítica.

 

-¿Cómo ha sido tu experiencia con la autogestión para sustentar este medio de comunicación?

-La Juguera es un proyecto que pensamos mucho tiempo con una amiga, gran periodista y escritora, Monserrat Madariaga. Comenzamos postulando a fondos. Logramos sobrevivir con distintas formas de autogestión, donde vendíamos publicidad barata cuando salíamos en papel. Este año cumplimos 8 años.

Hoy hay una crisis de medios importantes, y van cerrando los pocos que hay a nivel nacional. Nosotres no contamos ni con ingresos privados ni públicos, pero hemos generado una comunidad y línea editorial súper clara, para tener colaboradores. Actualmente la Escuela nos permite visibilizar la revista y generar contenidos a partir de los participantes.

 

-¿Crees que hay los espacios suficientes para mujeres en cargos relativos a la cultura?

-Pienso que hay cuoteo, pero es simbólico. Llevo 12 años trabajando como periodista y gestora cultural, y lo que observo es que hay una apertura, porque hoy el movimiento feminista ha forzado a que eso suceda. Los espacios se han abierto porque las mujeres han permitido eso.

En el caso de La Juguera, nos preocupamos porque la mayor parte de las invitadas en la Escuela sean mujeres. No es una discriminación positiva, si no que cuando comprendes la significancia del feminismo para la vida, que es una manera de convivir, de ver el mundo.

El sector cultural como todos ha sido tremendamente machista. Y han sido mujeres artistas, pensadoras, gestoras, intelectuales de distintos espacios que han podido meter o instalar su voz porque nosotras tenemos una voz.

-¿Cómo crees que se dan esas relaciones de mujeres y disidencias trabajadoras de la cultura? ¿Que hayan más espacios qué refleja?

-Es importante aclarar que hay diversos tipos de feminismos. Puedo hablar desde lo que nosotras hacemos, que es no trabajar con una lógica de cuoteo, si no en un entorno donde estemos cómodas. La colaboratividad creo que es el principal motor, lo que no excluye a los hombres.

Siempre dependerán las dinámicas de cómo son los espacios y quiénes les conforman. Hace unos meses sucedió una “denuncia” al Parque Cultural a propósito de una charla sobre buenas prácticas laborales. Hubo comentarios de colegas de cultura que no se sentían cómodas con respecto al panel y la temática. Es una conversación que no se había dado, y es importante tener consciencia de las buenas maneras de trabajar.

Hay que enfocarse en formar equipos horizontales, valorar el trabajo del otre, confiar en ese trabajo, creer en la autonomía. Un poco de desestructurar esto del liderazgo, porque los trabajadores de cultura ya estamos precarizados.

 

¡Y atención! Que acaban de anunciar la nueva edición de la Escuela de Crítica de Valparaíso. Entérate por las redes La Juguera Magazine.