Sonidos porteños: conociendo a los sellos de la Región vol. 1

La industria musical de la Región es una de las más fructíferas del país. Hoy existen una cantidad importante de actores que se están agrupando para poder transformar e innovar desde la escena local. La idea es continuar un trabajo de años en pos de la descentralización de la música en Chile.

Es así como comenzamos un recorrido por parte de estos agentes que se encuentran trabajando de manera constante desde hace años. Comenzamos por conocer a fondo a Acople Records.

Este sello discográfico nace de la mano de Felipe Barriga, Óscar Aspillaga, Javier Olguín, Gonzalo Sáez, Eduardo LeBlanc, Bernardo Naranjo y Marcos Hodl, quienes desde mediados del 2010 se reunieron con la idea de profesionalizar la escena. Todo desde el mítico Bar La Cantera de Barrio Puerto.

«Esas conversaciones se dieron en torno a cervezas y viendo música en vivo en el bar La Cantera del barrio puerto. Había una escena musical con varias bandas que se concentraba en ese lugar (Cajitas Rectangulares, Fatiga de Material, Lisergico, Kafarenass y varias más) y surgió la necesidad y las ganas de buscar la profesionalización, además de la difusión de las bandas, tratar de sacar a esta escena del bar donde se concentraba. De ahí nace Acople. Además, el equipo siempre ha sido multidisciplinario, por lo que cada uno pone su expertice en pos del objetivo del proyecto musical que se trabaje», nos cuenta en entrevista uno de sus miembros fundadores, Óscar Aspillaga.

Juntar fuerzas

Acople Records nace como muchas iniciativas hermanas: en una especie de necesidad. Con estas voluntades congregadas en el mismo escenario, trabajadores/as que estaban más bien solos y decidieron juntarse para formular estrategias con un objetivo en común. 

Su nombre alude al ruido generado por un “acople”: aquello que sucede en un amplificador cuando hay exceso de ganancia – se alude a un acoplamiento de fuerzas y especialidades diversas, algo muy típico del estilo abundaba en esos años

Dentro de su catálogo han tenido bandas como Lisérgico, Yegua Negra, Adelaida, Cajitas Rectangulares, Sonora de Llegar, Faz Roido, Kafarenass, OjoRojo, Fatiga de Material, Paraguaplégico y Dientediamanto. Comenzaron sus gestiones cuando el barrio puerto era un eje estratégico para estas mismas, hoy en abandono. 

Específicamente en el caso de Acople fue el Bar La Cantera el que servía como escenario principal. Este era uno de los mejores en Valparaíso, gestando también una comunidad en torno a sí. En estos casi 10 años de vida su equipo ha cambiado y el contexto también. Hoy principalmente son Óscar, Felipe, Gonzalo y Javier quienes están más activos.

La pandemia no les abatió: comenzaron a hacer una serie de lives con bandas o gestores musicales, junto con varios lanzamientos. “Estamos todo el día pensando en el sello”, dijeron en entrevista.

 

Una década de energía

Si bien la popularidad del registro físico ha decaído en los últimos años, han logrado ir adaptándose al streaming, por ejemplo, albergando gran parte de su catálogo en YouTube. Buscando otros espacios en línea y trabajando desde ahí.

Ellos ven a la quinta región como una tierra llena de creación musical. Destacan que trabajar en un sello tiene el beneficio de poder ver el proceso de un otro, siempre lleno de ideas y exponentes. Si bien el destino de Barrio Puerto hoy es incierto, se han adaptado a los formatos con la intención de seguir abriendo espacios.

Sus sonidos se han concentrado entre el post-rock, post-punk, grunge, post-cumbia, ska, indierock, y aún más diversidad. Desde el inicio han trabajado totalmente desde la autogestión, sin ningún fondo o financiamiento. Como ellos dicen, fue “por amor al ruido”.

Sobre el 2020, Aspillaga nos cuenta que «Ha sido fome el no poder ir a conciertos y/o producirlos, se ha perdido esa parte importante en la difusión de un proyecto musical, así que nos hemos volcado a los contenidos en redes sociales y en nuestra web. Por primera vez nos ganamos un fondo de cultura, por lo que en ese sentido ha sido bueno, pero tuvimos que modificarlo en el camino ya que el proyecto estaba centrado en la difusión en base a giras internacionales».

Finalmente, el periodista agrega que «En ese sentido, el principal desafío es poder dejar las bases establecidas de los procesos de producción y difusión de un trabajo musical para así poder trabajarlos de igual manera en el caso que no ganemos un nuevo fondo».

 

La otra vereda: Sello Trigal desde San Antonio

En contraposición a la más activa escena recurrente de Valparaíso (hasta antes de la pandemia, al menos), está San Antonio. Desde acá el 2017 surge Sello Trigal, compuesto por Francisco Seguel y Tania Meza. 

Él es dibujante, pintor, ilustrador y músico. Tania es profesora de castellano y gestora cultural. Ambos llevan años vinculados con la música, y entre ambos se reparten las tareas del sello. Francisco dirige el arte de los discos y afiches, y Tania se encarga de las comunicaciones.

Su intención es aportar al desarrollo cultural y artístico de San Antonio, además de proveer de un espacio más para la descentralización. De esta manera, su ímpetu es posicionar proyectos musicales a través de la difusión, organización de eventos, y reforzando la propuesta general de cada banda o músico.

Tal como es el caso de Acople, surge la colaboratividad como ítem esencial. Esto es parte de lo que ambos fundadores quieren transmitir desde su observación y experiencia del mundo de la música.

En sus palabras “La mayoría de los talentos musicales se van de San Antonio a buscar apoyo en otros lados, lo que genera la necesidad de crear un espacio profesional con trabajadores de la música y artes locales”, señalan.

De esta manera, comenzaron a trabajar para abrir espacios de desarrollo local con enfoque en la misma provincia y alrededores. De alguna forma, se identifica que este puerto ha tenido dificultades con el desarrollo de los proyectos a largo plazo. Es parte de las características que desde Trigal quieren transformar.

Sacar la escena a flote

Tania y Francisco expresan que quieren atender la necesidad de profesionalizar el sector, tal como hace 10 años también comenzó Acople. Existe ese motor por, nuevamente, trabajar en conjunto y buscar soluciones para hacer sobrevivir la música local.

Las dificultades que identifican en Sello Trigal tienen que ver con falta de información sobre lo que se requiere para comenzar un sello y/o un proyecto musical. De hecho, debieron ir a Santiago para conseguir el ejemplo que requerían. 

 

Por otra parte, señalan que hoy la escena de San Antonio tiene más variedad. Ellos piensan que más que un estilo sonoro que pueda identificar, el tema va más por la expresión de melancolía y rabia.