La Corporación Experiencia Humana impulsa un prototipo expositivo que pone al vestuario escénico en el centro: como archivo vivo, experiencia pública y campo de formación. La propuesta —diseñada junto a Habitaciones Comunes— proyecta impacto cultural y económico para Valparaíso.
Recuperar el trabajo de confección de vestuario escénico no es solo rescatar piezas textiles: es activar memorias, reconocer saberes y proyectar un campo creativo con potencial de desarrollo territorial. Bajo esa premisa se despliega el proyecto “Recuperación y Puesta en Valor del Trabajo de Confección de Vestuario”, impulsado por la Corporación Experiencia Humana y cofinanciado por el programa estratégico regional Valparaíso Creativo, iniciativa Corfo.
La asesoría está a cargo de Habitaciones Comunes, organización integrada por Fabiola Leiva —Máster Internacional en Gestión, Políticas Culturales y Desarrollo (Cátedra UNESCO, Universidad de Girona), directora del Área de Gestión Cultural de la PUCV y miembro de la Comisión de Expertos en Cultura de la OEI— y Pablo Díaz, psicólogo, magíster en Desarrollo Humano por FLACSO y consultor senior en Cultura, Gestión Cultural y Patrimonio.
Con una trayectoria situada en la intersección entre cultura, ciudadanía y territorio, Habitaciones Comunes acompaña procesos de gestión cultural, participación e innovación social, con foco en fortalecer ecosistemas creativos y sostenibles —especialmente en entornos rurales— y en la puesta en valor del patrimonio biocultural.
El proyecto se estructura en tres ejes: la recuperación histórica y material de vestuarios escénicos; el diseño de un prototipo de exposición en el Mercado Puerto, para abrir este oficio a nuevos públicos y conversaciones; y un programa formativo de capacitación orientado a fortalecer el oficio textil en la comuna, conectando tradición y proyección.
Conversamos con Fabiola Leiva sobre el valor estratégico de esta iniciativa y las claves para convertir el vestuario escénico en una plataforma que vincule memoria, formación y futuro creativo para Valparaíso.
—Fabiola, desde Habitaciones Comunes están acompañando este proyecto. ¿Qué destacas de la iniciativa y qué mirada están aportando?
“Lo que más destaco es que reconoce el trabajo de confección de vestuario escénico como un saber complejo, situado y profundamente vinculado a la identidad cultural de Valparaíso. No se trata solo de recuperar piezas, sino de visibilizar una cadena de conocimientos, prácticas colaborativas y trayectorias de vida que han sostenido históricamente las artes escénicas en nuestra ciudad puerto.
Desde Habitaciones Comunes estamos aportando una mirada estratégica y territorial. Nos interesa que el proyecto no se limite a una acción puntual de rescate —y así también lo entiende Experiencia Humana, el colectivo interdisciplinario que lo impulsa—, sino que construya un relato coherente entre memoria, formación y futuro.
Trabajamos en fortalecer la dimensión patrimonial, el diseño de experiencias significativas para públicos diversos y la articulación con actores culturales y económicos del entorno. Nuestra experiencia en mediación cultural y diseño de proyectos nos permite ayudar a traducir el valor simbólico del oficio en propuestas concretas de desarrollo.”

—El proyecto plantea rescatar el oficio textil vinculado al vestuario escénico. ¿Por qué es relevante hablar de este oficio como patrimonio cultural?
“Hablar de este oficio como patrimonio cultural implica reconocer que no es solo una habilidad técnica, sino un sistema de saberes transmitidos, adaptados y resignificados a lo largo del tiempo. En el vestuario escénico confluyen diseño, dramaturgia, historia, cuerpo y territorio. Cada pieza contiene decisiones estéticas, contextos de producción y formas de organización del trabajo que hablan de una época y de una comunidad creativa; de un ecosistema creativo, diríamos hoy.
En un contexto donde muchas prácticas artesanales se precarizan o invisibilizan, reconocer el oficio como patrimonio es una forma de dignificarlo y protegerlo. También permite situarlo dentro de una discusión más amplia sobre economía creativa, sostenibilidad y transmisión intergeneracional. El patrimonio no es solo lo monumental; también son los saberes que hacen posible la vida cultural.”
—Uno de los ejes es la recuperación histórica y material de vestuarios escénicos. ¿Qué tipo de memoria se activa cuando hablamos de vestuario?
“El vestuario activa una memoria encarnada. Es un objeto que estuvo en contacto con cuerpos, con escenas y con relatos. No es solo un documento visual; es una huella material de procesos creativos, de saberes, afectos y contextos históricos específicos.
Conservar estas piezas como archivo vivo implica no tratarlas como objetos estáticos, sino como dispositivos de activación cultural. Pueden detonar investigaciones, procesos pedagógicos, nuevas creaciones y diálogos intergeneracionales. Además, permiten reconstruir historias que muchas veces no quedaron registradas en documentos formales, especialmente las de oficios tradicionalmente feminizados y muchas veces invisibilizados dentro de las artes escénicas.”


—El diseño de un prototipo de exposición en el Mercado Puerto introduce una dimensión territorial. ¿Cómo dialoga este espacio con la puesta en valor del oficio textil?
“El Mercado Puerto es un espacio cargado de memoria colectiva y simbolismo urbano. Instalar allí un prototipo de exposición permite sacar el vestuario del ámbito estrictamente teatral y situarlo en un espacio cotidiano, popular y patrimonial.
Ese diálogo es potente porque conecta dos dimensiones del patrimonio: el arquitectónico y el inmaterial. El oficio textil, al exhibirse en un lugar como el Mercado, se reterritorializa y se vuelve parte de una conversación pública sobre identidad local y revitalización urbana.
El impacto potencial no es solo cultural, sino también económico y social: puede atraer nuevos públicos, activar flujos de visita y fortalecer la percepción del Mercado como un nodo cultural en proceso de reactivación.”
—El tercer eje contempla un programa formativo de capacitación. ¿Qué brechas detectan hoy en el sector textil?
“Observamos varias brechas: una pérdida progresiva de saberes especializados en confección escénica, escasa articulación entre formación técnica y necesidades del sector cultural, y limitadas oportunidades de actualización en áreas como sostenibilidad, nuevas materialidades o gestión de proyectos.
Fortalecer la formación especializada abre oportunidades relevantes. Por un lado, profesionaliza el oficio y mejora sus condiciones de inserción laboral. Por otro, contribuye a generar una comunidad de práctica que puede innovar desde el territorio, integrando tradición y contemporaneidad.
Además, permite pensar el vestuario no solo como servicio para producciones específicas, sino como un campo con potencial propio dentro de la economía creativa local.”
—Mirando el proyecto en su conjunto, ¿cómo puede proyectarse como motor de desarrollo cultural y económico para la comuna?
“Si se articula adecuadamente, el rescate del vestuario escénico puede transformarse en un eje estratégico para la comuna —por eso Valparaíso Creativo está detrás y empuja este tipo de proyecto—.
Por un lado, fortalece la identidad cultural de Valparaíso, posicionando a la ciudad como un territorio que reconoce y proyecta sus oficios creativos. Por otro, puede generar circuitos de exhibición, formación y producción que dinamicen la economía local.
El proyecto integra memoria, territorio y capacidades. Esa combinación es clave: no se trata solo de conservar el pasado, sino de activar capacidades para el futuro. El vestuario escénico puede convertirse en un campo de especialización distintivo, capaz de articular redes entre artistas, diseñadorxs, emprendedorxs textiles, centros formativos y espacios culturales y patrimoniales, contribuyendo a un desarrollo cultural con impacto económico sostenible.”

Entrevista realizada por Susana Barrientos, Periodista de Valparaíso Creativo.



