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Desde tu experiencia como gestora cultural, ¿cómo ha sido cambiar instancias como la Feria del Libro Independiente de Valparaíso a la virtualidad?

Hacer el cambio de formato no es tan sencillo, porque generar programación virtual implica tener un financiamiento que se equipare al trabajo que se realiza, para contar con buenas transmisiones, o algo que se encargue de los contactos. Recae en un equipo muy pequeño, somos tres personas que hacemos todo ese trabajo.

Dentro de nuestras posibilidades y recursos, después del trabajo formal, ha funcionado bastante bien. Tenemos apoyo del Plan Regional que es muy importante para estas instancias, desde donde queremos generar empleabilidad, y la razón por la que nos adaptamos a la virtualidad, quisimos considerar a los cuenta cuentos, quienes están afectados por esta situación. Así hemos podido enfocarnos en su trabajo en darles honorarios.

El trabajo presencial genera relaciones, una dinámica afectiva que es mucho mejor. 

Vamos a hacer ahora en noviembre, el 14 y 15 un Festival de Literatura Infantil JONI, esta es la tercera versión. El año pasado no la pudimos hacer debido a la revuelta popular. Y el 21 y 22 haremos una feria del Libro Ilustración y Gráfica con enfoque de género, que se harán con el Plan Regional de Lectura y el PCdV, que contacta a actores nacionales para combatir el desempleo.

Y en diciembre vamos a hacer otro versión de la Feria Int del Libro de Valparaíso, e iba a ser invitado Ecuador, pero lo enfocaremos de manera interregional, que es una propuesta nueva que se mantendrá después de la pandemia. Trabajaremos en tres días de transmisión y presentaciones, coloquios y exposición de distintos programas y proyectos con la Región de Los Ríos. Hay literatura infantil, investigación de documentos de dictadura, revistas literarias, y marcará líneas de trabajo del trabajo. 

 

¿Cuáles son las actividades que impulsas desde la Red Feminista del Libro y cómo se ha desarrollado esa misma red?

La Red la empezamos a proyectar el 2016, y desde ahí hemos ido trabajando, primero desde una orgánica interna y analizar lo que se quería realizar. Estamos realizando planes de proyectos que van a algunos a 4 o 10 años. Lo que ahora estamos haciendo con la Bancada Feminista Julieta Kirckwood y Carolina Marchant, es que estamos haciendo un protocolo para disidencias, y personas con dificultad motora. Así se tendrá en los ejes programático enfoque de género, que haya una preocupación porque en estos espacios estén las plataformas para personas con discapacidad funcional, libros braile, lengua de seña y más. 

También estamos haciendo talleres en relación a habilidades y competencias lingüísticas. Hay uno para presentar proyectos editoriales, u otro con estrategias comunicativas, donde una periodista en dos sesiones explica cómo hacer comunicados de prensa, o talleres de diseño que seguirán los talleres gratuitos hasta 1er semestre del 2021. 

 

En cuanto a tu trabajo como editora en Libros del Cardo, sé que este año se han adaptado al contexto de pandemia a través de envíos, por ejemplo, con un chico motor boy que hace los repartos. ¿Podrías profundizar en los desafíos y oportunidades que desde aquí han surgido?

En términos de ventas, hemos aumentado la cantidad de libros que se han vendido, y es porque trabajamos con LaKomuna, y ellos han promocionado bastante y distribuyen a lo largo de todo Chile. En Valparaíso trabajamos con quien hace despacho en la Feria, y en Stgo también con otra persona, quienes son nuestros contactos de la red, que hace despacho.

Sacamos este año una colección de grandes autores y autoras para la infancia. Tenemos una colección de Virginia Wolff para niños, o de autoras, estamos sacando otro libro para niñas con una primera traducción y un trabajo de archivo desde el área de la literatura infantil y juvenil, que ha permitido mantener la colección. Nos permite volver a imprimir. 

Por otra parte están las compras anuales del Estado y de Bibliotecas Públicas del Estado, que compran libros por el alza en la lectura de libros digitales. Y eso nos ayudó bastante. 

 

¿Cuál es tu visión de la gestión cultural en Valparaíso?

Hay muchos buenos proyectos que en el tiempo se han mantenido, y creo que esa sistematicidad ha permitido instalar a Valparaíso como un espacio bien diverso en el área de las artes. Sí creo que falta un poco más de apoyo y profesionalización para la postulación de Fondos, por ejemplo, y también un poco más de colaboración interdisciplinaria, creo que eso es esencial, poder hacer un trabajo transdisciplinario, de esa manera los proyectos van tomando otros públicos y generando otras audiencias. Sería bueno salir del propio nicho para poder ir desarrollando actividades en conjunto.

Sí me parece que es un espacio bastante masculinizado, lo que hace que las gestoras culturales tengan una doble carga de trabajo, hay una especie de idea de que no se puede con las mujeres. Hay que tener doble perseverancia. Tiene que ver con la idiosincrasia y la migración interna de la ciudad, y también es sintomático porque refleja una cultura que desconoce el valor del trabajo feminizado, y en literatura se refleja en que hayan más autores en las mallas, o que los fondos de cultura los ganen más hombres. Y tiene que ver con una cosa estructural, entonces por ejemplo desde la Red trabajamos desde varias aristas que promueven entender por qué es importante que las minorías participen, y generar instancias que impliquen el afecto en centros culturales, trabajar con la comunidad y las representaciones. Y no sólo en la literatura.

El trabajo de gestión cultural se ha extendido más internacionalmente, y voy a varias ferias del libro y presentar mi propio catálogo en el extranjero. Lo que me ha hecho conocer a gente que se va motivando con los proyectos y eso es bonito de ver, cómo se replican los proyectos fuera, y se generan otras sinergias, o incluyen a otras personas, lejos de las capitales.

 

¿Y la colaboración, el trabajo en redes, cómo se da en tu caso?

En el caso de la Red Feminista, estamos presentes en 8 regiones, y desde cada una se van generando nuevas actividades. En Coquimbo se hizo una primera feria virtual, por ejemplo,y eso es todo un esfuerzo mancomunado de la Red. Hay gente de distintos lugares y ha sido un trabajo de aprendizaje mutuo, pues aprendemos las formas y experiencias de manera que nos vamos retroalimentando.

Trabajamos en redarquía, que tiene que ver con la horizontalidad, aprendizaje mutuo y valoración, pues trabajamos con organizaciones sin que haya un organigrama clásico, cada quien trabaja según lo que pueda aportar. Y si hay un compromiso bastante férreo en llevar a cabo las comisiones, que tienen dos ejes desde que se los trabaja completamente. 

Este año es el tema del protocolo, y también trabajar en pos un proyecto de ley de paridad de género en la educación chilena. Cada región lo va haciendo al tiempo, en el tiempo en que se generan nuevos lazos, y después en asamblea se conversa. Entonces no nos preocupamos tanto en publicitar, pues me parece que es un error de muchas organizaciones feministas. Primero vamos a desarrollar el trabajo, y cuando se trabajen más cosas e instancias, se hará la promoción. Hay que trabajar en los lazos interregionales para que pueda mantenerse. 

¿Qué es lo que ahora se viene y nos puedes contar?

Estamos trabajando una escuela de escritura creativa, que es un proyecto que tiene relación con la red porque muchas hacemos talleres de literatura como parte de la economía doméstica, entonces hace dos años surgió esta idea. Con un sello regional, donde escritores y escritoras de aquí, a propósito de la misma feria, puedan mostrar su trabajo hacia afuera, formar jóvenes, entonces es importante ese foco: infantil, tercera edad, juvenil. Es un proyecto que pasará el tiempo para que se fortalezca, pero comenzaremos con talleres gratuitos de dos a tres sesiones para ir viendo cómo podemos trabajar, poder observar la recepción de las personas, y hasta ahora ha sido bastante positiva. Y tenemos la idea de generar residencias de escritoras de renombre internacional que puedan trabajar con personas de la región, lo que abre caminos literarios, por lo que estamos trabajando en esos nexos y el financiamiento, con profes de la NYU, de Houston, de IOWA, donde tienen master de literatura creativa, queremos darle herramientas a las personas para que puedan desenvolverse en estos espacios, lo que en regiones es difícil de obtener. Siempre pensando en la formación.

Vamos a empezar. Estamos en una marcha blanca lenta. Pero segura. Si no es en diciembre, empezaremos el próximo año, la idea es que sea un aporte con buena estructura.

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